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Collage histórico de Furlotti con retrato antiguo, antigua bodega, etiquetas originales y botella

Desde Fontanellato a Mendoza

 Cómo empezó todo ?

Bode­ga famil­iar Men­doza: así se puede resumir lo que con­struyó Ángel Fur­lot­ti cuan­do llegó solo des­de Italia en 1889. Esta es esa his­to­ria, que empezó mucho antes de que existiera cualquier eti­que­ta.

El origen de una bodega familiar en Mendoza

Ángel Fur­lot­ti nació en Fontanel­la­to, Emil­ia-Romagna, en 1868."Retrato de Ángel Furlotti, fundador de la bodega familiar en Mendoza"

Cre­ció entre viñas y cam­pos  donde la tier­ra no era solo paisaje. Era ofi­cio, heren­cia, lengua­je. Aprendió a leer un sue­lo antes de labrar­lo, a enten­der el agua, a respetar el tiem­po de cada plan­ta.

A los veinte años emi­gró. En 1889 llegó a Men­doza, solo, con el ofi­cio en las manos y la vol­un­tad de empezar de nue­vo.

Men­doza, a fines del siglo XIX, era desier­to, sol implaca­ble, tier­ra difí­cil. Ángel empezó como con­tratista, plan­tan­do viñe­dos para otros. Traía ese saber des­de su tier­ra ital­iana y lo puso en prác­ti­ca en Men­doza. Tra­ba­jó con pre­cisión y con­stan­cia.

Hizo lo que sabía hac­er: tra­ba­jar bien, sin prisa, sin rui­do.

Año tras año, ahor­ró. Com­pró tier­ra. Plan­tó sus propias viñas. Probó var­iedades, ajustó el riego, esperó. No bus­ca­ba riqueza ráp­i­da. Bus­ca­ba algo sóli­do.

 

El crecimiento

Grupo de hermanos Furlotti en fotografía familiar en blanco y negro.

El esfuer­zo con­stante dio fru­tos.

A prin­ci­p­ios del siglo XX, Ángel ya era recono­ci­do como uno de los vitic­ul­tores que mejor entendían la tier­ra men­doci­na. En 1914, jun­to a sus hijos, fundó Fur­lot­ti Her­manos.

Durante décadas, la bode­ga cre­ció. No por espec­u­lación, sino por tra­ba­jo diario, deci­siones lentas, visión de largo pla­zo. Lo que un inmi­grante tra­jo en la memo­ria —el saber de Emil­ia-Romagna— aho­ra habla­ba el idioma de Men­doza.

El silencio

Como ocurre en muchas his­to­rias largas, ese ciclo se cer­ró.

Cam­bios de época, deci­siones famil­iares, nuevos caminos. La bode­ga desa­pare­ció. Durante años, no hubo vino Fur­lot­ti. El apel­li­do quedó en los archivos, en las eti­que­tas vie­jas, en la memo­ria de quienes lo conocieron.

El regreso de una bodega familiar

Cien años después de aque­l­la primera bode­ga, la his­to­ria volvió a abrirse.Gabriela Furlotti sosteniendo una copa de vino junto a botellas en la bodega.

Soy Gabriela Fur­lot­ti, cuar­ta gen­eración. No heredé una empre­sa en mar­cha. Heredé un apel­li­do, un archi­vo, una pre­gun­ta: ¿qué hac­er con todo esto?

La respues­ta fue volver al ori­gen. No al tamaño ni a la escala. Al espíritu.

Viñe­dos pequeños, tra­ba­jo direc­to, respeto por la tier­ra, vinos hon­estos. Así nacen Fin­ca Adal­gisa y los vinos de Famil­ia Fur­lot­ti, en dis­tin­tas zonas de Men­doza.

No como una répli­ca del pasa­do. Como una con­tinuidad viva.

Hoy

 

Equipo Familia Furlotti en bodega Mendoza — quinta generación bodega familiarHoy, la quin­ta gen­eración empieza a cam­i­nar. Una gen­eración que aprende, pre­gun­ta, se equiv­o­ca y con­struye sen­ti­do poco a poco.

Famil­ia Fur­lot­ti es hoy una bode­ga famil­iar en Men­doza que no bus­ca escala. Bus­ca con­tinuidad.

No hace­mos vino para demostrar nada. Hace­mos vino para hon­rar una his­to­ria larga, sin solem­nidad.

Porque esta no es solo la his­to­ria de una bode­ga. Es la his­to­ria de un hom­bre que llegó con un saber y la vol­un­tad de usar­lo. Que tra­ba­jó durante décadas sin garan­tías. Que con­struyó algo que duró. Que desa­pare­ció. Y que volvió.

Pasión, saber, con­stan­cia. Y el sac­ri­fi­cio silen­cioso de quienes apues­tan a algo sin saber si van a lle­gar a ver­lo ter­mi­na­do.

Eso es lo que hay en cada botel­la.

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Gabriela Furlotti

Gabriela Furlotti lleva más de veinte años trabajando en vino y hospitalidad en Mendoza. Fundadora de Finca Adalgisa y quien dio nueva vida a Bodega Furlotti, construye proyectos que integran viñedo, territorio y una hospitalidad que no se aprende en manuales. Escribe sobre lo que vive: vino, hospitalidad, agroecología, naturaleza, decisiones sin certezas.

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