Sangioveto, una lección de vida
- La historia del Sangioveto de Lunlunta y cómo una uva relegada se transformó en un vino único.
- Observando el suelo, respetando viñas viejas y tomando decisiones intuitivas propias de un pequeño productor.
- Porque en el vino —como en la vida— todo tiene valor si se le da tiempo y atención.
Mientras escribo, miro su etiqueta. Una etiqueta que me encanta. Y me doy cuenta de que nunca había hablado de ellas, de nuestras etiquetas. De lo que representan, de cómo nacen, de lo que cuentan.
Cada una tiene su historia, y esta —la del Sangioveto— es muy especial.
Yo lo llamo puro suelo. Porque eso es lo que es.
Sangioveto es la expresión más sincera de nuestro suelo.
Es lo que sucede cuando una uva, la tierra y los años se encuentran.
Con un poco de intuición, y mucho de búsqueda.
Una uva que enseña
Sangioveto —también conocido como Bonamico— da racimos enormes, de granos grandes. Es una uva generosa, productiva, pero que cambia completamente según el suelo donde crece.
En Lunlunta, Mendoza, en ese pedacito pedregoso y pobre de nuestra finca, la planta tiene que esforzarse.
Y ese esfuerzo se nota: racimos grandes, sí, pero concentrados.
Plantas viejas que no producen en cantidad, pero sí en carácter.
El resultado es un vino salvaje, distinto, único —porque es el único Sangioveto de Mendoza.
Tiene una acidez marcada, un perfume floral y una energía viva.
Es el vino perfecto para nuestras empanadas.
Cada kilo cuenta
Durante años, cuando vendíamos uva, las bodegas no la querían.
Y cuando empezamos a hacer vino, los enólogos la dejaban fuera del Malbec.
Hasta que un día pensé que no tenía sentido dejarla, porque cuando uno es un pequeño productor,
cada kilo cuenta.
Entonces la elaborábamos junto con el Malbec.
Años después apareció Giuseppe, un amigo y enólogo italiano.
Fue él quien dijo: “hagamos un vino”.
Y así nació nuestro Sangioveto 2023.
Hoy cuidamos esas cepas como si fueran oro:
las mismas que hace veinte años se dejaban en la cepa o se tiraban al suelo.
Y ahí está la lección.
Todo tiene valor.
A veces solo hay que saber esperarlo, escucharlo o mirarlo con otros ojos.
Como dice el refrán inglés, every cloud has a silver lining —
hasta de lo que parece una pérdida puede surgir algo valioso.
Tradición, carácter y herencia
Un vino de carácter único, fruto de un antiguo viñedo heredado de nuestros antepasados y elaborado en bodega propia.
Una herencia italiana que renace con pasión y mantiene la tradición familiar de hacedores de vino por cinco generaciones.
La etiqueta muestra el viñedo con la montaña detrás, inspirada en los diseños antiguos que contaban historias en imágenes. Y como todos nuestros vinos, lleva nuestra heráldica, con el lema: Tradición, Carácter y Herencia.
Sangioveto es también un puente.
Entre Italia y Argentina.
Entre el pasado y el presente.
Entre la uva olvidada y el vino que hoy amamos.
Y sí: va perfecto con las empanadas y con el asado.
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- Sangioveto – Lunlunta
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