El Semillón, un clásico en recuperación
El Semillón vuelve a Mendoza desde un viñedo antiguo, recuperando identidad y frescura.
Dos expresiones de un mismo origen: uno fresco, sin madera; otro de guarda, criado en bodega.
Un blanco clásico, cuidado por una familia que cree en el tiempo, la paciencia y el trabajo bien hecho.
Un blanco mendocino que volvió para quedarse.
Descubrir el Semillón
Siempre pensé que era una mujer de vinos tintos.
Que esta era una tierra de vinos tintos.
Hasta que descubrí el Semillón.Y el Semillón cambió mi perspectiva del mundo.
Desde entonces, me declaro una enamorada del Semillón.Dos Semillones, un mismo origen
En nuestra familia tenemos dos Semillones:
uno fresco, que lleva en su etiqueta el dibujo del viñedo —porque nace allí, entre hileras viejas y cepas que resisten—,
y otro de guarda, cuya etiqueta muestra la fachada de la bodega —porque es allí donde se cría, en nuestras barricas, en silencio y a temperatura constante.Dos vinos distintos, el mismo lugar.
Un viñedo que resiste
Ambos provienen del mismo viñedo antiguo, muy cerca de la ciudad, resistiendo al avance de los barrios privados.
Durante años, el Semillón fue un varietal olvidado por productores, enólogos y consumidores.
Pero nosotros elegimos recuperarlo, cuidarlo, darle una nueva vida.Elegir el Semillón fue una forma de resistencia.
Frescura y crianza
El Semillón fresco se cosecha temprano, fermenta con levaduras nativas y se conserva sin paso por madera, para mantener su perfil vivo, mineral y floral.
El Semillón de guarda, en cambio, se cría en barrica dentro de nuestra bodega, desarrollando notas más profundas, melosas, con textura y complejidad.
La crianza no apura: acompaña.
Un blanco con tiempo
Cada uno expresa un momento distinto del mismo lugar.
Y juntos, cuentan una historia de renacimiento.De color dorado y aromas a durazno y damasco, nuestro Semillón es fresco, amplio y persistente.
Acompaña maravillosamente aves asadas, pescados, pastas suaves o risottos, y tiene la personalidad suficiente para sostener los sabores más intensos.Porque a veces, los clásicos vuelven.
Y cuando vuelven, vuelven para quedarse.



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