Ángel Furlotti: un vino para el Rey de la Viña
De la bodega de mi familia no tengo recuerdos. Se había vendido a finales de los 70, cuando yo era muy chica. Nunca vi sus vinos en una góndola. Pero sí conocí sus etiquetas.
Habían quedado algunas etiquetas sobrantes. Recuerdo que con ellas forré una carpeta de la escuela. Eran etiquetas de Selección Furlotti, con un dibujo de viñedos, casas y árboles que se me quedó grabado en la memoria.
Muchos años después, en un negocio, descubrí dos botellas de Selección Furlotti colgadas en una pared. Una de vino tinto y otra de blanco. Le pedí al dueño que me las vendiera. Todavía las conservo.
¿Quién era el Rey de la Viña?
Ángel Furlotti era mi bisabuelo. Nació en Fontanellato, Italia, en 1868, exactamente cien años antes que yo. Nunca lo conocí. Llegó a la Argentina a los veinte años y comenzó trabajando como contratista de plantación de viñedos en Mendoza.
Fueron muchos años plantando viñas, en la época en que Mendoza se llenaba de viñedos. Él fue uno de los nombres de esas plantaciones. Conocía la tierra y sabía dónde plantar. Por eso, cuando empezó a comprar para él, sus fincas quedaron en lugares como Luján de Cuyo, Maipú, Agrelo y Altamira. Por esa habilidad llegaron a llamarlo «El Rey de la Viña».
Me gusta una historia que cuenta un amigo suyo, Eugenio Del Cioppo: Ángel recorría sus fincas a caballo y llegaba a cansar dos caballos por día. Me lo imagino así, de un viñedo a otro, mirando sus plantas.
Con sus hijos desarrolló después una bodega en Maipú, que fue creciendo durante décadas. Pero cuando pienso en él, pienso sobre todo en aquel hombre que sabía plantar viñas. Su historia completa se puede leer en Desde Fontanellato a Mendoza.
Un vino en su homenaje
Cuando leo su historia, lo que más me impresiona no es hasta dónde llegó, sino cómo empezó: un hombre que cruzó el océano y llegó con sus manos para plantar viñas. Este vino es un homenaje a mi bisabuelo y también a todos los que se animaron a hacer lo mismo. Hago vino desde hace más de veinte años, y con este vino cierro también algo de mi propia historia.
Cuando quise hacer un homenaje a aquellos hombres, volví a mis recuerdos y a aquellas botellas de Selección Furlotti. Recuperé su dibujo y lo adaptamos a una etiqueta más contemporánea. Ángel Furlotti es un vino tinto de nuestro viñedo de Lunlunta, plantado a principios del siglo XX. Esta es su primera cosecha, la 2022: una edición de 2.600 botellas numeradas.
Hoy conozco mejor ese viñedo y puedo decidir más lo que quiero. Con los enólogos elegimos la parte del viñedo que mejor podía representarlo. Después probamos muchas barricas y elegimos solo unas pocas. Quería un vino clásico, con la fuerza de aquellos inmigrantes, pero con la fruta y el estilo de hoy. No quería un vino de moda.
Es un tinto muy equilibrado, con muy buena acidez. Lo fraccionamos en 2023 y lo dejamos tres años en botella antes de presentarlo. Después de tantos años, aquel dibujo vuelve a estar en una botella de vino Furlotti.
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