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Barricas de roble en una bodega de Mendoza, durante una visita enoturística

¿Cuántas bodegas visitar por día en Mendoza?

Tres ideas clave antes de empezar

  • No hay una úni­ca respues­ta cor­rec­ta
  • Menos puede ser más
  • Ele­gir bien es más impor­tante que ver mucho

La pre­gun­ta más fre­cuente y la más difí­cil de respon­der

“¿Cuán­tas bode­gas con­viene vis­i­tar por día?”

Es, sin dudas, una de las pre­gun­tas que más escuchamos. Y tam­bién una de las más difí­ciles de con­tes­tar, porque la respues­ta no es matemáti­ca ni uni­ver­sal.

Depende de las per­sonas, del rit­mo de via­je, de la edad, de cuán­to están acos­tum­bra­dos a moverse, de si dis­fru­tan más el vino, el paisaje, la comi­da o sim­ple­mente estar tran­qui­los.
Depende inclu­so de cómo viv­en su día a día en casa: hay quienes vienen con energía para “aprovechar todo” y quienes vienen jus­ta­mente a bajar un cam­bio. Por eso, más que dar un número cer­ra­do, prefe­r­i­mos com­par­tir cri­te­rios.

 

Dos bodegas: la opción más equilibrada

En la may­oría de los casos, dos bode­gas por día es una muy bue­na decisión.

Per­mite vis­i­tar una bode­ga por la mañana, tomarse el tiem­po para cono­cer­la bien, y luego almorzar en otra bode­ga sin apuros.
Después del almuer­zo, lo más habit­u­al —y recomend­able— es regre­sar al hotel, des­cansar, dis­fru­tar la pile­ta, el jardín o sim­ple­mente no hac­er nada.

Es un rit­mo amable, rela­ja­do y muy dis­frutable, espe­cial­mente si se visi­ta el Valle de Uco, donde hay más dis­tan­cia y tiem­po de trasla­do.

 

Tres bodegas: posible, pero con ritmo

Vis­i­tar tres bode­gas en un día es factible, sobre todo si están rel­a­ti­va­mente cer­ca entre sí y si el día está bien orga­ni­za­do. Algunos wine tours lo hacen, y para cier­tos via­jeros fun­ciona bien. Eso sí: el día se vuelve más inten­so, con horar­ios más ajus­ta­dos y menos mar­gen para demorarse.En zonas cer­canas a la ciu­dad o al norte del río Men­doza, suele ser más fácil. En el Valle de Uco, donde hay que sumar aprox­i­mada­mente una hora de ida y otra de vuelta, tres bode­gas ya impli­can un día largo.

 

¿Más bodegas es mejor? No necesariamente

Cua­tro bode­gas en un día exis­ten, y hay tours que lo pro­po­nen, sobre todo en zonas muy con­cen­tradas.
Pero nues­tra expe­ri­en­cia es clara: ver más no siem­pre sig­nifi­ca dis­fru­tar más. Muchas veces, después de cier­to pun­to, las bode­gas empiezan a mezclarse en la memo­ria, los vinos se con­fun­den y la expe­ri­en­cia pierde pro­fun­di­dad. Ele­gir bien suele ser más impor­tante que ele­gir muchas.

 

Cómo elegir las bodegas 

 

Ilustración de un pájaro azul sosteniendo una copa de vino tinto, en estilo dibujo simple.

Cada via­jero bus­ca algo dis­tin­to, y eso está per­fec­to.  Algunos eli­gen bode­gas porque cono­cen el vino y lo con­sumen en su ciu­dad.  Otros pri­or­izan el paisaje y las vis­tas a la mon­taña. Hay quienes se sien­ten atraí­dos por bode­gas históri­c­as y edi­fi­cios restau­ra­dos, y quienes pre­fieren arqui­tec­tura con­tem­poránea impac­tante. Y tam­bién están los que bus­can bode­gas pequeñas, famil­iares, muy locales, con una cara vis­i­ble detrás del proyec­to, más humanas que mon­u­men­tales. En Men­doza hay bode­gas para todos los gus­tos, esti­los y sen­si­bil­i­dades.

      

La respues­ta hon­es­ta es esta: no hay una úni­ca respues­ta cor­rec­ta. Hay per­sonas que dis­fru­tan un día inten­so y otras que pre­fieren ir despa­cio. Ambas for­mas están bien. Lo impor­tante es enten­der que el vino tam­bién se dis­fru­ta con tiem­po, con espa­cio y con pausa. Y que, muchas veces, volver de un día con dos bue­nas expe­ri­en­cias vale más que volver ago­ta­do de quer­er ver­lo todo.

En próx­i­mos posts vamos a com­par­tir algu­nas bode­gas que, por dis­tin­tas razones, nos gus­ta recomen­dar.
Pero eso será otra his­to­ria o bode­gas con his­to­ria .

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Gabriela Furlotti

Gabriela Furlotti lleva más de veinte años trabajando en vino y hospitalidad en Mendoza. Fundadora de Finca Adalgisa y quien dio nueva vida a Bodega Furlotti, construye proyectos que integran viñedo, territorio y una hospitalidad que no se aprende en manuales. Escribe sobre lo que vive: vino, hospitalidad, agroecología, naturaleza, decisiones sin certezas.

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